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María Santísima del Rocío
Advocación
La advocación de María Santísima del Rocío fue adoptada por la Hermandad merced a la siguiente consideración:
Definido el Dogma de la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos por el Sumo Pontífice Pío XII, la Hermandad cree firmemente que después de su concepción Inmaculada y su gloriosa Asunción en cuerpo y alma a los Cielos, la Santísima Virgen María es Mediadora Universal de todas las Gracias, que Dios Nuestro Señor envía sobre nosotros.
Y gracia también fue laVenida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.
Ante tal advocación, pronto aparecieron detractores considerando que era una advocación propia de una Virgen de gloria, y más cuando poco tiempo antes se habían denegado las advocaciones de Amparo para la Virgen de la Hermandad de Jesús Despojado y la de la Asunción para la Virgen de la Hermandad de San Esteban.
Pero los fundadores replicaron con el hecho de que muchas Vírgenes de Gloria tenían en Sevilla su versión dolorosa, y se justificaron aludiendo a María, en el momento de Pentecostés, consiguiéndose así, la advocación de Rocío para la titular de nuestra Hermandad.
Historia
La talla fue bendecida el 4 de Diciembre de 1955, año en que la terminó su autor, Castillo Lastrucci.
Su historia anda en cierta medida, paralela a la de la talla del Señor, recordándose en la Hermandad la primera salida procesional y las ocasiones en las que por obras en la calle Santiago, hubo de refugiarse en otros templos.
Restauraciones
Las distintas acciones que se han realizado sobre la talla han estado más relacionadas con modificaciones de la misma que con arreglos de deterioros encontrados.
Hay que tener en cuenta que durante la ejecución de la talla, Castillo Lastrucci recibió múltiples indicaciones de las características que debía reunir la imagen: a qué otras debía parecerse, cómo debían ser los ojos o el gesto....
Ante tales sugerencias, el autor no pudo dar rienda suelta a su inspiración, y la obra obtenida salió como híbrida entre las Dolorosas de Castillo (Hiniesta,Dulce Nombre y La O) y las directrices que se le señalaron, sin carecer por ello de belleza.
Las opiniones sobre la talla fueron muy dispares, y al pertenecer muchos de los no partidarios de la misma a la junta gestora, devolvieron la imagen a su autor para que la mejorara en 1959, modificando éste su aspecto rehaciendo la mascarilla.
El resultado obtenido tampoco fue del gusto de ciertos sectores, aludiendo a la falta de finura. Por este motivo, en 1962 se pidió a Sebastián Santos que modificara de nuevo la mascarilla, a lo que éste se negó ya que no le complacía intervenir en el trabajo de un escultor vivo.
Recurrió entonces la Hdad. a Francisco Buiza Fernández para que le afinara la cara nuevamente imprimiéndole un cierto aspecto y la encarnó, dotándole de mayor finura.
De tal forma se ha mantenido hasta el día de hoy.
En 1996 Ángel Rengel dio una nueva pátina al rostro de la Virgen y le hizo otro candelero nuevo pues se había apreciado una fisura en la peana.
Talla
La imagen es una talla de madera de pino, cuyo candelero oval de ocho listones, que arranca desde la cintura, le otorga una altura de 174 cms.
La mirada la tiene al frente, ligeramente hacia abajo y su aspecto recuerda en parte a la Esperanza Macarena.
Posee ojos de color marrón, de cristal, y pestañas postizas. Por sus mejillas resbalan cinco lágrimas también de cristal, dos por la derecha y tres por la izquierda.
Muestra la boca lo suficientemente entreabierta como para poder apreciar el tallado de los dientes superiores: En lugar de los dos incisivos centrales normales, tiene el diente central característico de las imágenes de Castillo Lastrucci, que los restauradores posteriores han respetado.
Las manos las lleva extendidas hacia delante, al modo habitual de las dolorosas sevillanas.
Vestimenta
La vestimenta de la Virgen del Rocío durante la estación de penitencia consiste en una saya blanca, bordada en oro, que alterna con otra roja, también bordada en oro, siempre ceñida con el fajín de su hermano mayor honorario (Teniente General Eduardo González-Gallarza) y manto verde liso de terciopelo, cubierto en su parte superior por una toca de malla dorada.
Dispone además de otra saya de color negro bordada para el mes de Noviembre que junto con un pecherí fue donada por los hermanos Rafael Villadiego y José Aguilar en Diciembre de 1997.
Sobre sus sienes lleva una corona de reina, en plata sobredorada que realizó José Jiménez Jiménez y regaló José María Ibarra Gómez.
Dispone también de otra corona de plata sobredorada, labrada en el taller de orfebrería Hijos de Juan Fernández, obsequio de la que fue su camarera María Dolores López Morales en el año 1985.
Durante el desfile procesional porta ademá un artístico puñal con diamantes incrustados, regalo de la Duquesa de Osuna en 1992, un broche de oro de forma oval con el escudo de la Hermandad, regalo de un hermano, otro broche de oro con el nombre de Rocío, obsequio de las demás hermandades del Lunes Santo, un imperdible del mismo metal, con el escudo de la Hermandad de los Gitanos que lo regaló y un rosario de plata sobredorada con cuentas de coral, obsequio de una hermana.
El manto procesional es de terciopelo liso, en color verde, regalado por la camarera de la Virgen, Remedios Fuentes Escalona en 1992. Dispone además de otro semejantedonado por un grupo de hermanas en 1989.
Su rostro está enmarcado en un bello tocado y en la mano derecha sostiene un pañuelo y en la izquierda un rosario. Para su uso el resto del año, dispone de otras prendas especialmente sayas y mantos de camarín.
(En la galería de imágenes podrás ver fotografías de esta talla)
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